La poesía de Audomaro Hidalgo acaso ha tenido como punto de partida una gran tradición de poetas en su lugar de origen, el estado sureño de Tabasco, en México, y el deslumbrante paisaje de esa región. Tan ligada a la naturaleza como a “la profunda geografía del sueño”, intenta recuperar en el poema lo esencial de la condición humana, ante las formas de vida cada vez más banales y artificiales de nuestro tiempo. Sus “bandadas de sílabas errantes”, lo mismo que una plegaria a un árbol, o el amor como una conexión con los astros o los pájaros, o la marea de la sangre, devuelven al lector una visión incontaminada, diáfana del ser humano y de la realidad.
Elsa Cross